Edward Hopper a través de esta obra centrada en esta chica pensativa, transmite una expresión figurativa en el que se representa un momento de la realidad basado en la reflexión, el ensimismamiento y la relajación; en el que la protagonista, cuyo rostro no emite apenas emociones, está siendo bañada por una gran cantidad de luz solar. Además del contexto y la expresividad de la figura central, la tonalidad quebrada de sus colores y el equilibrio de los contrastes lumínicos del lienzo ayudan también a transmitir esa sensación de pausa y sosiego.
Por lo cual, el autor ha conseguido un lienzo en el que el observador se deja llevar por la tranquilidad que emana el personaje, el cual disfruta a través de su ventana de algo tan simple como un día soleado.
jueves, 6 de mayo de 2010
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